La ociosidad es un pecado constante y el trabajo es un deber. La ociosidad es el hogar del diablo, donde se producen tentaciones y cavilaciones inútiles que distraen, mientras que el trabajo beneficia a los demás y a nosotros mismos.
- Anne BaxterLa ociosidad es un pecado constante y el trabajo es un deber. La ociosidad es el hogar del diablo, donde se producen tentaciones y cavilaciones inútiles que distraen, mientras que el trabajo beneficia a los demás y a nosotros mismos.
- Anne Baxter