Cabe preguntarse si, al castigar a un asesino en la rueda, no caemos en el mismo error que comete un niño al golpearse contra la silla con la que se ha tropezado.
- Georg C. LichtenbergCabe preguntarse si, al castigar a un asesino en la rueda, no caemos en el mismo error que comete un niño al golpearse contra la silla con la que se ha tropezado.
- Georg C. Lichtenberg