No existe una vida de pasión, como tampoco existe un terremoto continuo ni una fiebre eterna. Además, ¿quién se afeitaría en semejante estado?
- George ByronNo existe una vida de pasión, como tampoco existe un terremoto continuo ni una fiebre eterna. Además, ¿quién se afeitaría en semejante estado?
- George Byron