Aquí estaba una mujer llevada sin su consentimiento del mundo libre a un manicomio, sin darle allí la oportunidad de demostrar su cordura. Confinada, probablemente de por vida, tras las rejas del manicomio, sin siquiera explicarle en su idioma el porqué. Comparen esto con un criminal, a quien se le dan todas las oportunidades para demostrar su inocencia. ¿Quién no preferiría ser un asesino y arriesgar su vida antes que ser declarado loco, sin esperanza de escape?

- Nellie Bly