Desde el momento en que ingresé en el pabellón de enfermos mentales de la Isla, no intenté mantener el papel de loco. Hablaba y actuaba como en la vida cotidiana. Sin embargo, curiosamente, cuanto más cuerdo hablaba y actuaba, más loco me consideraban todos, excepto un médico, cuya amabilidad y gentileza no olvidaré fácilmente.

- Nellie Bly