A veces tienes que doblarte con la brisa o te rompes.
Cuando un caballo aprenda a comprar martinis, a mí me gustarán los caballos.
Nadie confía en nadie, o por qué le pusieron inclinación a una máquina de pinball...
A menudo, la mejor manera de relajarse es simplemente volver a trabajar.
Todos merecen no sólo sobrevivir, sino vivir.
Prefiero despertarme en medio de la nada que en cualquier ciudad del mundo.
El mundo es tan bueno como tú. Primero tienes que aprender a quererte a ti mismo.