El hombre cuya vida transcurre realizando unas pocas operaciones sencillas, cuyos efectos son quizá siempre los mismos, o casi los mismos, no tiene ocasión de emplear su intelecto ni su ingenio para hallar soluciones a dificultades que nunca se presentan. Por consiguiente, pierde naturalmente la costumbre de tal esfuerzo y, por lo general, se vuelve tan estúpido e ignorante como puede llegar a ser un ser humano.
- Adam Smith