Stallone y yo llevábamos años peleados. Esto se remontaba a los primeros tiempos de Rocky y Rambo, cuando él era el héroe de acción número uno y yo siempre intentaba alcanzarlo. Recuerdo haberle dicho a María cuando hice Conan el Destructor: «Por fin me pagan un millón de dólares por una película, pero ahora Stallone gana tres millones». Me siento como si me hubiera quedado parado. Para energizarme, me imaginaba a Stallone como mi archienemigo, igual que había demonizado al culturista Sergio Oliva cuando intentaba conseguir el título de Mr. Olympia. Me empecé a odiar tanto a Sly que empecé a criticarlo en público: su cuerpo, su forma de vestir, y la prensa me citó hablando mal de él.

- Arnold Schwarzenegger