Cuando comprendemos plenamente la brevedad de la vida, sus alegrías fugaces y sus inevitables dolores; cuando aceptamos que todos los hombres y mujeres nos acercamos a un destino inevitable: la conciencia de ello debería hacernos más amables y considerados con los demás. Este sentimiento debería impulsarnos a esforzarnos al máximo por ayudar a quienes nos rodean en el camino, para iluminar y facilitar nuestra travesía. Debería generar una mayor cercanía, una mejor comprensión y una más profunda empatía por quienes, como viajeros, debemos vivir una vida común y morir una muerte común.
- Clarence Darrow