En su mejor expresión, la ciudadanía encuentra un equilibrio entre dos elementos esenciales: los derechos y los deberes. Cuando la idea de ciudadanía pierde fuerza, uno u otro de estos elementos se erosiona. O bien la libertad se ve perjudicada, o bien el sentido del deber, de la obligación, se desvanece. Vivimos en una época en la que la idea de ciudadanía se ha debilitado seriamente. Tenemos una fuerte conciencia de los derechos de un ciudadano, pero hemos perdido gran parte de la conciencia de los deberes y obligaciones que conlleva la ciudadanía.
- James Stockdale