Si puedes obligar a tu corazón, a tu nervio y a tus tendones a servir a tu turno mucho después de que se hayan ido, y así resistir cuando no hay nada en ti excepto la voluntad que les dice: "¡Resiste!"
- Rudyard KiplingSi puedes obligar a tu corazón, a tu nervio y a tus tendones a servir a tu turno mucho después de que se hayan ido, y así resistir cuando no hay nada en ti excepto la voluntad que les dice: "¡Resiste!"
- Rudyard Kipling